José Racowski
+300 gerentes ya están en la Comunidad de Gestión y Liderazgo.Conocer la Comunidad →

7 min de lectura

Indicadores en pares: cómo armar el tablero de tu área

Elige indicadores en pares para que el tablero de tu área no se pueda maquillar: la pregunta del atajo, los pares clave y una auditoría de 20 minutos.

Gerente de operaciones revisando un tablero de indicadores en pantalla junto a su equipo en la oficina de una planta

Nueve indicadores. Ocho en verde, uno en amarillo, apenas sobre el límite que dispara la alerta. Cumplimiento del plan de producción, órdenes despachadas a tiempo, costo por unidad, horas extra, ausentismo, mantenimiento preventivo, rotación de inventario y accidentabilidad, todos en verde. Solo los reclamos por calidad del despacho quedan en amarillo. Es el tablero mensual real de una gerencia de Operaciones, el que cualquier comité firmaría sin preguntar nada.

Y en esa misma planta, cualquiera que hable con la gente de piso escucha que la operación está peor que hace seis meses. Más apagar incendios que antes, reprocesos silenciosos antes de que el reclamo llegue a existir, y dos supervisores con diez años que ya avisaron, por lo bajo, que se van. Ninguno de esos tres hechos tiene un casillero en ese tablero.

De los nueve indicadores completos, ¿cuál se habría movido si ese problema real se hubiera puesto el doble de grave? La respuesta honesta, en la mayoría de los tableros armados así, es ninguno. Un tablero que no se mueve cuando el problema real empeora al doble se convierte en un ritual mensual con apariencia de control.

El atajo que nadie diseña a propósito

Todo indicador que se puede mover se puede jugar. Un Gerente de un centro de contacto que mide tiempo de atención puede cerrar el ticket sin resolver y dejar que el cliente reabra el caso después. Una Subgerente Comercial que mide facturación tiene el descuento del último día del mes. Un Jefe de Mantenimiento que mide cumplimiento del plan preventivo puede marcar la tarea sin cerrar el hallazgo real.

Ninguno de estos atajos se diseñó a propósito: cada uno es la respuesta razonable de alguien evaluado por un número incompleto, resolviendo del modo más barato que el número del mes se vea bien. La pregunta que lo expone: si tu bono y la conversación del próximo comité dependieran de este número, ¿cuál sería el camino más barato para hacerlo subir sin hacer el trabajo que representa? Esa respuesta rápida es el atajo.

El método: las métricas viajan en pares

El contrapeso de un indicador jugable es otro indicador, elegido a propósito, al que el mismo atajo le hace daño de forma visible. Un tablero de área bien armado tiene entre cuatro y seis números, organizados en dos o tres pares, y ningún número queda suelto.

Par Qué evita
Velocidad con calidad Que se cierre rápido lo que vuelve a abrirse
Volumen con margen Que se compre crecimiento con descuento
Eficiencia con carga de las personas Que la productividad se pague con rotación
Resultado con su indicador adelantado Que el tablero informe el pasado sin permitir corregir a tiempo

Casi ningún tablero arma el par de eficiencia con carga de las personas, y esa ausencia explica por qué un semestre récord se paga con renuncias en el siguiente. El cuarto par distingue el resultado, que ya pasó, del número que el equipo sí puede mover hoy. En el oficio de la gestión, al primero se lo conoce como indicador rezagado, y al segundo, como indicador adelantado. Si necesitas repasar cómo se redacta cada uno, la guía con ejemplos de KPI para gerentes sirve de base.

Reglas prácticas de lectura

De dónde sale la idea, y una corrección de autoría que vale la pena conocer

La idea de que cualquier número usado como objetivo termina degradándose tiene más respaldo del que parece, y el mundo de la gestión carga con una de las citas peor atribuidas que existen sobre el tema.

Se conoce como la ley de Goodhart, por el economista Charles Goodhart, que en 1975 observó que en cuanto el Banco de Inglaterra fijaba un indicador como meta de control, ese indicador perdía el valor que lo hacía útil. La frase corta que circula, "cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida", tiene otra autora: la antropóloga Marilyn Strathern, que la escribió veintidós años después, en 1997, generalizando la idea más allá de la política monetaria de la que Goodhart hablaba.

Apenas un año después del trabajo de Goodhart, en 1976, el psicólogo social Donald Campbell llegó a una alerta parecida por un camino distinto, mirando indicadores sociales y pruebas educativas: cuanto más se usa un indicador social para tomar decisiones, más presión de corrupción recibe. Goodhart llegó ahí desde la política monetaria; Campbell, desde la educación y la política social, por caminos independientes.

Y existe una tercera cita, la más repetida de las tres, y la peor atribuida. "Lo que no se mide no se puede gestionar" circula puesta en boca de Peter Drucker. El propio Instituto Drucker, que administra su legado académico, publicó en 2013 un artículo que revisa esta atribución y la desarma. Lo que Drucker escribió de verdad en "El ejecutivo eficaz" apunta para el otro lado: el trabajo del conocimiento no se puede medir ni supervisar igual que el trabajo manual. W. Edwards Deming, referente de la gestión de calidad, escribió en 1993, en "The New Economics for Industry, Government, Education", que suponer que si no puedes medir algo no puedes gestionarlo es, con sus palabras exactas, "un mito costoso".

Seis herramientas para operar el tablero

  1. La auditoría del tablero en veinte minutos. Es la más barata: escribir los indicadores, aplicar la pregunta del atajo a cada uno, marcar los que están solos y proponer el par que falta.
  2. El filtro de entrada. Antes de sumar un número nuevo se le aplica la misma pregunta.
  3. El tope de seis. Se revisa cada trimestre: entra un número, sale otro.
  4. La pregunta del cliente interno. Completa el par que ningún sistema mide todavía.
  5. Dos documentos separados. Los números que el equipo puede mover viven en el tablero semanal; los que describen el pasado viven en otro documento.
  6. La reunión mensual del tablero. Una vez al mes conviene una reunión corta, dedicada solo a revisar el tablero.

El tablero de tu área y el reporte que subes hacia arriba son dos documentos distintos, con dueños distintos. Rediseñar el primero nunca exige pelear el segundo: la visibilidad que pide Control de Gestión corporativo puede vivir en un informe aparte, sin tocar el tablero semanal.

Un tablero en verde y una operación que empeora pueden convivir durante meses. El verde describe la lista de números que alguien decidió mirar; lo que pasa de verdad en el área es una pregunta aparte. Aplicar la pregunta del atajo a los indicadores que ya tienes cuesta veinte minutos, y evita meses de leer un resultado que dejó de representar lo que representaba.

En la Comunidad de Gestión y Liderazgo trabajamos este método con casos reales, semana a semana: la auditoría de tablero completa, ya armada en plantilla, lista para adaptar a los indicadores exactos de tu área.

Sigue leyendo

¿Quieres un paso siguiente concreto?

Si buscas algo más profundo: Curso de Formación de Gerentes →

Newsletter editorial

Una vez por semana, una idea aplicable sobre gestión, liderazgo o carrera. Directo al inbox, sin ruido.

Sin spam. Te puedes dar de baja cuando quieras.